cap I / LOS VINOS
Los Curas
2024
Colección ‘Geografías’
rueda / verdejo / 2024
alma de un viñedo excepcional
Elogio íntimo de la finura
Los Curas es un viñedo excepcional que fascina por la complejidad
de su expresión aromática y por el perfil salino de su paso en boca
Los vinos más emblemáticos de Rippa Dorii se reúnen bajo la colección Geografías: vinos de un solo viñedo que nacen de las parcelas más singulares del proyecto y expresan, en cada añada, su carácter irrepetible.
Los Curas encarna quizá la aspiración más íntima de Ontañón Familia en el territorio de Rueda. Es una viña que cautiva por la complejidad y riqueza de su expresión aromática, y por la marcada salinidad que define su paso por boca.
Viñedo histórico y excepcional, situado en Rueda, Los Curas representa como pocos la versión más desnuda, profunda y distinguida de la verdejo. Su personalidad nace de un suelo complejo de cantos rodados asentados sobre arenales calizos del Cuaternario, capaz de conferir al vino una identidad de notable precisión. En Los Curas, el encuentro entre un clima extremo y una variedad de enorme carácter se resuelve con delicadeza para trazar la memoria viva de un paraje emblemático.
La elaboración busca respetar y matizar esa identidad. Una parte del vino fermenta con sus lías finas en depósitos de acero inoxidable y otra lo hace en barricas de roble francés, con una crianza de seis meses en ambos casos. El ensamblaje final nace de la unión de ambos perfiles, con un predominio del vino criado en depósito (80 %) y una aportación más sutil de la barrica (20 %), que suma complejidad sin desdibujar la pureza del origen.
GEOGRAFÍAS DIVISA UN TERRITORIO
Geografías es el viaje más hondo que emprendemos hacia la esencia de los vinos de una Castilla primigenia y remota. Cada vino de esta colección de Rippa Dorii nace de un territorio preciso: un viñedo concreto y singular que se deja descifrar a través de una elaboración única, concebida para revelar la esencia de cada paraje, de cada espacio, de cada paisaje.
En la propia etimología de la palabra geografía se encuentra la clave de este proyecto. Como explica Rubén Pérez Cuevas, enólogo de la bodega, se trata de una “descripción de la tierra desde el punto de vista del suelo”. Geo es tierra; -grafía, descripción. Ese es, en el fondo, nuestro gran reto: describir, dibujar y enamorarnos de paisajes únicos para después compartirlos con el mundo.
Una alfombra
de cantos rodados
Nuestra viña Los Curas se asienta en un enclave privilegiado, en el corazón de los grandes blancos históricos de Castilla. Su singularidad nace, en buena medida, de un suelo tan complejo como fascinante, dispuesto sobre una terraza de origen diluvial y aluvial formada por dos unidades edafológicas: los arenales cuaternarios y distintas series de areniscas.
Se trata de un suelo pobre en materia orgánica, pero rico en calcio y magnesio, cuya superficie aparece cubierta por una auténtica alfombra de cantos rodados que favorece un drenaje excelente. En profundidad afloran también sustratos de arenas blanquecinas, resultado de la casi total ausencia de arcilla y óxidos de hierro.
Todo ello configura un medio austero y exigente, pero extraordinariamente propicio para la vid: un paisaje subterráneo que imprime al vino tensión, nitidez y una expresión profundamente singular.
Los Curas es un vino salino, delicado, frágil
El temperamento más genuino de la verdejo encuentra en este enclave uno de sus asientos más emblemáticos. De él nacen la acidez precisa que vertebra el vino, la noble untuosidad que acaricia el paladar y esa textura singular que revela, con naturalidad, el carácter del terreno. También su tensión, su volumen y esa gravedad serena -visible incluso en la lágrima- que delatan una arquitectura pensada para la guarda.
Estas tierras blancas de Castilla han arraigado de tal manera en la identidad popular de Rueda que sus habitantes son conocidos tradicionalmente como caleros, en alusión a la cal que define el sustrato de esta villa de origen romano, fundada entre los siglos IV y V. Desde tiempo inmemorial, en este lugar perdura una viticultura sabia, sobria y honesta, íntimamente ligada a la memoria del suelo y al pulso del paisaje.
Los Curas, suelo
cuaternario
de un escarpe del Duero
Los Curas se despliega sobre una loma apenas insinuada, muy próxima a la villa de Rueda, a unos 750 metros de altitud, bajo la influencia discreta del Zapardiel, afluente del Duero cuyo nombre resuena en la literatura cervantina por la celebridad de sus antiguas pesquerías.
El viñedo dibuja el perfil clásico de un escarpe asentado sobre una terraza cuaternaria, modelada lentamente por la erosión milenaria del Duero. En su remate, el paisaje culmina en un pinar de gran valor biológico, al que siempre se ha conocido como La Nava, y se prolonga hacia el alcornocal de Foncastín y sus espesos carrizales, componiendo un entorno de notable riqueza natural.
Es también un territorio habitado por una avifauna especialmente valiosa. No es raro que la avutarda atraviese con su caminar pausado los renques de la viña, mientras sobre ella se recorta el vuelo noble del milano real o se dispersa, en busca de abrigo durante los inviernos más rigurosos, una bandada de calandrias. Todo en Los Curas -el relieve, la luz, el suelo y la vida que lo rodea- contribuye a fijar la personalidad de un paisaje que el vino recoge y transforma en memoria.
Los Curas es un vino que esculpe un territorio. El paraje define la personalidad del vino. Veranos cortos y muy calurosos. Inviernos largos y secos, precipitaciones irregulares y escasas. Y cuando llueve, como sucede en estas tierras altas del interior de la meseta, lo hace en dos momentos concretos: de abril a mayo y de octubre a noviembre. Y solo seis meses libres de heladas.
Unas condiciones duras, durísimas, en las que solo una variedad como la verdejo es capaz de ofrecer pautas de calidad únicas. Su origen es incierto. Se cuenta que nació de una hibridación de una casta proveniente de la región de Algaida del norte de África -quizás llegada a Castilla antes de ser Castilla por los musulmanes- con material vegetal autóctono del valle del Duero en la época de expansión del viñedo fomentada por cántabros y castellanos.
Cosecha 2024
Equilibrio entre acidez y grado
El año 2024 ha sido especialmente lluvioso y húmedo, marcado además por temperaturas altas y varias heladas primaverales. La maduración de la uva fue singularmente lenta y este fenómeno se convirtió en un factor decisivo para el desarrollo óptimo de los parámetros organolépticos de las bayas y lograr de este modo un perfecto equilibrio entre el grado y la acidez. Las lluvias intermitentes del final del ciclo propiciaron una vendimia muy extensa que se prolongó hasta el 2 de octubre y en la que la selección resultó esencial para lograr la calidad que nos ha dado la oportunidad de profundizar tanto en las habituales maceraciones frías en prensas como en el desarrollo del trabajo con las lías más finas en depósitos. Las fermentaciones han sido suaves, lentas y homogéneas y el valor aromático de los vinos definirá la huella de esta añada.
Fecha de vendimia: 24 de septiembre.
Estado sanitario de las uvas: Óptimo.
Boca densa y salina
FINURA, ELEGANCIA Y DENSIDAD
Hay muchos detalles que la identifican: su finura, su elegancia en la boca, que la llena, que la envuelve. También su persistencia, su largura, su capacidad aromática, que es la que muchas veces se valora como esencial, que lo es, pero que no es ni mucho menos la única. Las claves de la verdejo es que ofrece dos sensaciones maravillosas: la estructura, con una boca densa, especial, potente…
EL BELLO AMARGOR DE LA VERDEJO
Luego ese punto emocionante del amargor final que hace que sea inolvidable. Estamos ante una variedad histórica de esta zona que remonta su presencia a varios siglos y que ha logrado una identificación con nuestros suelos, nuestra geografía y con una climatología durísima.
LA SALINIDAD DE LOS CURAS
Una de las características más singulares de Los Curas es su salinidad. La percepción mineral que contribuye a su complejidad y equilibrio. En el fondo del suelo de este viñedo tan especial aparecen sedimentos de arenas blanquecinas por la casi total ausencia de arcilla y óxidos de hierro.
Cómo se elabora
El proceso de la elaboración de Los Curas comienza en el propio viñedo durante las vendimias. Es nocturna y manual. La realizamos con estos parámetros para aprovechar el frescor de la oscuridad y que lleguen las uvas a la bodega en las mejores condiciones. Los Curas está a menos de cinco kilómetros de la bodega Rippa Dorii y eso facilita mucho el trabajo. La uva llega a la bodega fresca pero es importante ayudarla enfriándola varios grados más. De esta forma, la extracción en el prensado es lo más rica posible y se transfieren al mosto la mayor cantidad de aromas.
Desfangado natural y fermentación
DESFANGADO NATURAL
Al mantener el mosto con temperaturas inferiores a 14-16 grados, no comienza la fermentación y por lo tanto, su limpieza y estabilización se produce por decantación. Es decir, un desfangado natural que aporta riqueza y complejidad al vino.
FERMENTACIÓN MUY LIMPIA
De esta manera, conseguimos que la fermentación sea lo más limpia y natural posible, sin contaminaciones aromáticas indeseables, suave y sin picos de temperaturas que afecten a la elegancia y la finura de Los Curas para ser lo más fieles a la textura del suelo de un paraje tan privilegiado.
DOCE HORAS DE MACERACIÓN
La maceración se extiende durante más de doce horas. Una parte del vino fermenta con sus lías más finas en depósitos de acero inoxidable y otra lo hace en barricas de roble francés, en ambos casos durante seis meses.
ENSAMBLAJE FINAL
El ensamblaje final de Los Curas parte de la mezcla de ambos vinos, con un 80 por ciento de la fermentación en depósito y el 20 por ciento de la barrica.
El ensamblaje de Los Curas parte de la mezcla de un 80 % de la fermentación en depósito y el 20 % de barrica
Añadas
Cata y
conservación.
Color.
Color amarillo verdoso muy brillante con reflejos dorados.
Aroma.
Muy sugerente en nariz, complejo, notas de anís e hinojo en un fondo cremoso que enmarca todo. Recuerdos a gominolas de limón, leves notas amieladas de flores de azahar y caramelos de violeta. También aparecen frutas tropicales como el maracuyá. Una paleta de aromas sin fin.
Sabor.
Grado alcohólico.
13,50 %




